Valle de Bravo, Méx.- Durante las actividades del Festival de las Almas, la cantautora María Bernal, con sonido pop electro folk, presentó su propuesta musical que habla de empoderamiento, amor profundo y desamor reflexivo.
Esta cantante, nominada al Latin Grammy en tres ocasiones, ofreció un concierto en el que interpretó temas acústicos de forma individual hasta que fue invitando a los músicos a salir al escenario y cautivar a los asistentes.
Con la melodía “No hay nada más bonito que tú”, invitó a su público a dejar salir la fuerza y la luz que hay en su interior, e hizo un llamado de amor a sí mismos, y muy a su estilo puso a bailar a la gente.
En La Velaria se proyectó “Luces de la ciudad”, una película dirigida e interpretada por Charles Chaplin, en la cual cuenta la historia de un joven vagabundo (Charles Chaplin), que conoce casualmente a una vendedora ambulante de flores ciega (Virginia Cherill), de la que se enamora y por la que pasa mil y una aventuras para conseguir dinero y ayudarla para que pueda someterse a una costosa intervención quirúrgica de la vista.
Las calles se llenaron de color con el tradicional Desfile de Día de Muertos donde se dejaron ver elegantes catrinas, catrines y carros alegóricos en uno de los desfiles más representativos, ya que además de despertar la imaginación de los concursantes, se fomenta la tradición y los elementos fundamentales en esta celebración a la vida, a través de la muerte.
Las comparsas concursantes salieron del Estadio La Capilla para llegar a La Velaria, donde la agrupación Europha Orkestar ya esperaba al público con un concierto de música balcánica, cuyos ritmos no se alejan del todo de algunas danzas guerrerenses.
Para cerrar la tarde, Los Choclock, originarios de Cosoleacaque, Veracruz, se presentaron en La Velaria para deleitar al público con su música, influenciada por los ritmos tradicionales veracruzanos, sin embargo, como parte de la metamorfosis creativa de la banda han optado por añadir características de otros géneros, que encantaron al público.
Así, de son jarocho, al rock, cumbia, jazz, la banda demostró por qué se aleja de la música comercial cotidiana, ya que su complejidad rítmica produce al escucharla, un bombardeo de cadencia melodiosa.
“Siempre comentamos que Los Choclok no seguimos tendencias, seguimos nuestro instinto y nuestros gustos personales porque es muy importante que cada uno aporte. Experimentamos y tocamos cosas que nos hagan sentir llenos”, compartieron en entrevista previa.
Con canciones como Cempasúchil, Pa’lante, Julián, Te busqué, Un ratito y Bonita, pusieron a cantar al público, pero cuando tocaron Agüita, Aguardiente, La vida, Tomasa, Corazón y Bachas levantaron a la gente de sus asientos y la pusieron a bailar, creando una atmósfera de camaradería y complicidad.

